
octubre 12, 2011
Un hombre y una historia

junio 17, 2011
Cosas de la vida
La noche era oscura y silenciosa, ideal para que la magia se hiciera presente.
En la calle “Allende” todos estaban bien dormidos, era muy tarde ya. La habitación del pequeño Paco, era al igual que él, pequeña, pero llena de comodidades. En su cama roncaba muy mono el niño mientras abrazaba la almohada que estaba algo húmeda, pues Paco babeaba en las noches. Sus sueños no los sabremos jamás. No importa sin embargo, lo que soñaba esa noche, pues fuera lo que sea, duró muy poco.
Todo comenzó por la ventana, por ella, algo extraño ingresó al cuarto de Paco, un tipo de luciérnaga, que voló sondeando todos los rincones de la habitación, cuando estuvo en frente del niño, empezó a crecer y crecer hasta formar la imagen de una persona, una mujer para ser exacto, por fin Paco se despertó. Asustado preguntó al ser que tenía en frente, quién era y qué quería. Ella sonrío y le reveló el secreto “soy tu hada madrina, y esta noche mágica te concederé un deseo”, el niño sin pensarlo dos veces y sin dudar de lo que le acontecía – había leído tantos cuentos que estaba seguro de la existencia de las hadas que cumplen deseos – gritó con todas sus fuerzas: ¡quiero ser un títere de madera!
enero 08, 2010
"Yo quiero ser famoso"
Desde tiempos inmemorables el hombre, en su afán de comprenderse y hacerlo como algo estable y que le brinde cierto prestigio, se ha definido a razón de su labor, de aquello que hace, es decir de su profesión. Esto me parece que mutila en cierto sentido la quididad de hombre, sin embargo alejándonos de la metafísica, y tomamos dicho aspecto, es decir tal acción, como aquello que se ama, y que precisamente lo dignifica, se podría, entonces, englobar al hombre en su trabajo. Pero me cuestiono qué es lo que el hombre quiere, es decir, todo el rodeo inicial podría sintetizarse en lo mencionado por Aristóteles acerca de algunos accidentes del ser…
diciembre 23, 2009
nueva moda de primavera-verano: el suicidio

Pero qué ha cambiado para que diciembre y enero hayan perdido el título de los meses del suicidio. Según lo anterior, podemos concluir que es pues la soledad, la falta de unión, el principal motivo de los suicidios invernales. No creo que se haya perdido la repulsión a la soledad en la actualidad, sin embargo sí creo que el nuevo modo de vida prepare y haga normativo el estar solo, es decir se han creado nuevas estrategias para combatirla. Sobre el combate es sencillo explicarlo, la tecnología como el internet, los nuevos sistemas de televisión, juegos electrónicos, lo dicen todo. Pero sobre la adaptación, la normatividad, ya parece ser asunto para socializar, es decir la nueva organización familiar vislumbra a unos hijos más autodependientes, que en ocasiones hasta los padres se encuentran de sobra y la ausencia de ellos en el hogar cada vez es mayor (cuando antes ni siquiera era pensado algún tiempo en el que el niño se encontrará solo en la casa). Si estos lazos se pierden , o mejor dicho nunca se fomentan, su valor no es visto como esencial, así que poco importa verse carente de ello en épocas que así lo demandan, y de hecho también podemos ver a tal demanda como algo ya irrelevante.
Pueden ser estos, indicios del decremento en el índice de suicidios en estas fechas, lo cual parece ser buena noticia, sin embargo al contemplar los datos completos vemos que no es así, puesto que las cifras en general van en aumento. Como se ha dicho, ya no es la melancolía y el sentimiento de soledad lo que mueve a suicidarse, este ha cambiado, pero cuáles son las nuevas preocupaciones. Al parecer en los jóvenes, grupo en el que más suicidios hay, es su mismo entorno, en donde él se desenvuelve, es decir, la escuela, denominada como la responsabilidad de ellos, esto también puede añadirse en el apartado anterior; se aleja de este rol y viene un sentimiento de inutilidad. Pero en este caso la escuela se presenta más como una preocupación, no sólo por sus exigencias académicas, sino también por las fricciones entre compañeros; ahora las principales explicaciones de por qué se recurrió a tal alternativa, son como respuesta a las molestias, insultos y exposiciones humillantes a las que los mismos compañeros los exponen,
Las dos circunstancias mencionadas no son nada alentadoras a mi parecer, el suicidio como lo decía Schopenhauer no es la repulsión a la vida, sino la inconformidad de un tipo de vida. Y si lo que nos importa es la humanidad, por qué el hombre no tiene la capacidad para conformar su vida, esto me suena a un hombre débil y temeroso… y lo peor de todo es que, según lo anterior, a eso que teme y se muestra débil es ante la misma humanidad… lo cual es preocupante, pero no sé, quizá yo esté equivocado. Supongo que ya tengo tema de conversación en la próxima visita de revista del suicidio.