noviembre 07, 2011

Llega la Sombra


Llega la sombra, manto celestial nocturno que acompaña mis pensamientos, otro sentimiento no me ha abrazado con igual cariño desgarrador como lo hace la hora silenciosa, y ahora siento su llegada; viene gélida y minuciosa, desde la altura de la nube, trae consigo promesas e incertidumbres, mensajes de los dioses que deseosos se encuentran que se escuche su palabra.

Abrir pues sus oídos, compañeros poetas, que llega la sombra, mi bien amada.

Pero el hombre ha desvanecido sus fuerzas creadoras, ya no hay caos en sus corazones ni batallas en su interior, el hombre ha dejado de ser un niño y creció sacrificando el lenguaje divino que se le concedió desde el día de su creación como un obsequio celestial que ajustándose a la medida de lo pasajero se volvió terrenal.

¿Qué habla entonces la humanidad, si ha perdido la razón del hablar? ¿Seguimos siendo una conversación o ahora me encuentro solo en el remolino del devenir y mi existencia es incompleta?

Podría perderme y caer en la susceptibilidad que todo esto es un sueño y lo único real es un más allá, tanto he luchado contra la locura que me he vuelto un loco, pero cuerdo aunque sea un poco no he dejado de pisar el mundo; tanto he luchado contra la locura que formé una estrella que brilla en este lugar, brilla de gozo al unísono de los pasos de la sombra que está a punto de llegar. Compañeros poetas, y lo digo con toda la fuerza que aún conservo: ¡compañeros! ¡Se aproxima la sombra! ¡Atentos, oh, poetas, a apresar sus designios y hacer de este remolino un tormento singular, una ventura inolvidable!

Ya se vienen las sombras y el corazón del hombre que la presiente se abre dispuesto a inundarse de ellas.

octubre 29, 2011

Te pregunto

Dime mundo si siempre estarás aquí para mí
y si en tu suelo mis penas puedo escribir,
o tendré que elevarme al cielo y hablar con los ángeles al oído;
ciertamente yo conozco el lenguaje divino,
pero mi boca siempre escupe ratas.

octubre 26, 2011

A veces juego que soy inmortal

Si tuviera palabras

Te hablaba,

Pero como no las tengo

Me las invento.

Procuro corromper

Tu misterio

Con miradas

Cristalizadas.

Navegar por puentes

Y alcanzar los cielos,

Clavar en tus dientes

Alguno de mis versos.

A veces juego a que soy eterno,

A veces miento,

Pero esta vez es cierto:

“seguir siendo aunque sea en el infierno”.

No te olvido:

Siempre estás,

Nuca te has ido

(De mi mente jamás).

A veces juego que soy inmortal,

A veces juego

Y nada más

En silencio te quiero invitar


octubre 12, 2011

Un hombre y una historia



Había una vez un hombre. Bueno, en realidad no era "una vez", más bien eran muchas veces, tantas como los días de su vida. El asunto de "hombre" también es dudoso, explicaré: al despertar era un perezoso, así se arreglaba y desayunaba, luego era una tortuga caminando para esperar el camión, se subía a este y se volvía una sardina, después se transformaba en vaca (como rumbo al matadero), llegaba por fin al trabajo, donde era una mula, al concluir sudaba como cerdo. Tenía ciertas aspiraciones, estudiaba por las noches, pero en la escuela todos le decían que era un burro. El día y los días así se terminaban, regresaba a casa y dormía como un oso que invernaba, en ese estado soñaba… ¡soñaba como un hombre! entonces sí era un hombre, supongo. Aclarando esto prosigo con la historia, Había una vez, que eran muchas veces, un hombre, que sí era un hombre, pero sólo lo era cuando no estaba consciente de serlo.
Fin.