junio 08, 2011

La belleza del mundo



Tuvieron que ser millones las circunstancias para que ellos se encontraran ¿Destino? Muchos creerían que sí, pero no, simplemente pasó y ya. Igual que como pasan las cosas más simples, ella abordó el vagón, que parecía estar vacío si no fuera por un tipo raro, de mal aspecto, que se encontraba sentado en el fondo, la cara del tipo solitario miraba fijamente el suelo.

Las mujeres bonitas se acostumbran a que las miradas se claven en ellas, ella precisamente era una mujer bonita y estaba tan acostumbrada a ello, tanto que casi se irritó al no tener a nadie que la apreciase, sin importarle a fin de cuentas eso, se sentó alejada de cualquier ojo humano. Fue entonces que la bonita, no era observada, sino que, como un acto absurdo, ella trataba de ver al tipo de mal aspecto: sucio, ropa que sobrepasaba su talla, uñas negras y largas, unos zapatos tan rotos que eran más agujeros que zapato y una barba desaliñada, algunos vellos de la nariz se asomaban bruscamente por sus fosas, y una lágrima enorme le colgaba de la mejilla, sí, una lágrima del tamaño de un melón se comenzó a formar, pero por más que aumentaba su tamaño, no se desprendía de aquel hombre. Llena de horror, la mujer decidió no mirarlo más, evadió su vista, sacó entonces un espejo y… cuál sorpresa se llevaría la cuando no logró verse en él, tampoco su reflejo estaba en los vidrios del vagón, cuando entraron más personas – hombres, mujeres, niños y ancianos – nadie se percató de la presencia de la mujer. Así de pronto, se había vuelto invisible.

El hombre aquel, tenía la extraña cualidad de aprehender la belleza de las cosas, y no de forma abstracta, sino que completamente las tomaba y se depositaban en las lágrimas que salían de sus ojos.

Toda la belleza de aquella mujer estaba en esa gota, su belleza estaba captada en una enorme lágrima que se tambaleaba y estaba a punto de caer, ¿cómo detenerla? Si había o no, forma de lograr que no cayera, no importa, pues cayó e inmediatamente se hizo un charco de un líquido luminoso que la cegó por un instante. El hombre sucio se levantó y se fue. La mujer invisible corrió hacia el asiento lejano donde había ocurrido el espectacular acto, pero cuando llegó no había ni charco ni luz, sólo había una hoja con un poema titulado: la belleza del mundo.

La mujer se dio cuenta que en realidad siempre había sido invisible, pero que ahora que un extraño la había convertido en poema, es decir que era una metáfora viva de la vida misma, podía apreciar su verdadera belleza y la belleza del mundo. Es curioso, él único ser que no la vio con los ojos, fue quien logró abrirle los suyos.

junio 02, 2011

De la casa y sus habitantes



Conservar lo hogareño es la esencia de la Patria
(M. Heidegger )


Al final de la calle que se extiende de lo más cercano a lo más lejos de aquí, puedo imaginar una casa, que sé muy bien que existe, se trata de un hogar que se ha quedado a oscuras; oscura en su interior y oscuro en su exterior, los pilares mismos que sostienen las paredes tiene ese color opaco y temido por muchos, menos por las arañas, las arañas no le temen, ellas encuentran allí un sitio ideal para tejer sus telarañas y colgarlas como si fueran nubes en miniatura. Quizá los habitantes de esta casa se han mezclado entre tanta sombra que ellos mismos se han vuelto una sombra. Por eso, nadie, absolutamente nadie los conoce, tampoco conocen la casa, pero allí está, todo el mundo lo sabe y habla de ella, de la casa oscura que está al final de la calle que se extiende de lo más cercano a lo más lejos de aquí, y de sus habitantes sombras.

A de ser momento de encender un foco, dijo una sombra, mientras bobby, el perro de la cas a, ladraba como loco...

junio 01, 2011

Caminantes



Vamos por senderos que sólo el caminante se atreve a cruzar

¿A dónde vamos? A ningún lugar.

Somos una bola que gira y que no se puede detener

Movidas por la esencia del viento, algo llamado éter.


Ciertamente este universo es un caos

Me tomo de tu mano para creer que estoy en paz

¿Pero acaso pudo engañar a mi corazón?

¡No, jamás! Allá el cielo me indica una verdad


Se extiende una nube, la veo muy cerca

Ella me fulmina con sus rayos;

Luceros intrigantes que desnudan al ser

Y cuando muero es cuando más creo crecer,

Y cuando muero más me aferro a tu mano


Es el tiempo de la muerte,

Los pájaros entonan un réquiem,

Me despido del mundo

Y más me abrazo a ti.

Fue una buena vida

La viví bien.


(Y cuando, después de muerto sigo caminando

Con extrañeza sigo de tu mano.

Fue una buena vida, la viví bien,

Es tiempo de la muerte, la viviré como lo sé hacer)

mayo 28, 2011

Posibilidades

O

Tu voz me llama a la vida, sólo para arrebatármela


Podría enamorarme de usted, señorita, hacerlo sin el mínimo esfuerzo, dejar en claro que su existencia trae a la mía un enorme beneficio casi inexplicable y tremendamente necesario, tan esencial que en noches austeras de ausencia suya, viene en su lugar la desesperación con la locura, se introducen a mi alma y juegan a que soy su marioneta, entonces yo, con la inocencia de un niño desprotegido, ruego a los cielos que ablanden mi tormento, que el destino apacigüe su mano rígida o de plano desaparezca de mi presencia, y que de pronto venga un signo, testimonio ferviente que en algún lugar del universo usted se acuerda de su amado, y aún más que la memoria, que su propio corazón late queriendo que su sonido navegue hasta llegar a estos oídos que se mueren por su silencio; pero hable, hable un poco, diga algo, que su voz es canto - encanto de tanto tonto – encanto de tanto tonto es su canto – y yo lo espero como tonto.

Ah, y lo vuelvo a decir:

Podría enamorarme de usted señorita y fingir que este amor es cierto, que dicha certeza es lo único que poseo, y ella me basta para vencer el nihilismo, y ella me sobra para llegar a mi idealismo; ¡ay, certeza a la que me aferro! Me sostiene en sus brazos como un niño de pecho, y entonces yo le tengo una deuda, y la única manera de agradecerle es componiendo unos versos.

Versos a sus ojos que son ventanas a otras galaxias

Versos a sus labios que encierran una dulce esperanza

Versos a su ser, del cual no hay palabras para describir

Versos al amor que sin razón siento por ti.

Oda, por último, a que se apiade de mí, y que en su bondadosa existencia me ha volteado a ver y cumple el fabuloso acto de ser lo que simplemente es, entonces las palabras se descubren, las ventanas son abiertas, sus labios se despegan y por fin su canto de sirena habla y se deja oír:

“por favor, no te enamores de mí”

OO

Por el sendero de la incoherencia

Lo confuso sólo me confunde, y me motiva a no hacerle caso

Podría, bien podría enamorarme de ti, pero has hablado, y no podría ignorarte, tus palabras me han matado… pero no a mi corazón amante. Te amo, pues, en muerte. Y aunque un amor de muerto no es correcto, a quién ha de importarle eso, caminamos por el sendero de la incoherencia, donde los podría son puedo y los muertos son los amantes perfectos.

OOO

Final alternativo, entre paréntesis

Yo lo tengo claro, usted es la que me preocupa

¿Enamorarme de usted? Digo, claro que sería sencillo, y podría hacerlo sin el mínimo esfuerzo, pero mi corazón es llamado por estrellas fulgurantes, estas lo han cegado y desde entonces todos los días entona melodías a su nombre, para no olvidarlas, ¡oh corazón ciego que amas al recuerdo! Te aferras a un pasado que quizá nunca fue cierto, y tu memoria tu mejor arma, es el peso que condena mi progreso, podría enamorarme de usted, señorita, hacerlo sin el mínimo esfuerzo, pero para ello hace falta un corazón no terco, y lamentablemente yo no lo tengo.