junio 28, 2011

La historia más sorprendente del mundo




Todo comenzó en la biblioteca de la escuela. La pequeña Sara entró por casualidad, pues buscaba algo que leer, simplemente para entretenerse; quizá algo de aventuras, a ella le gustan los lugares fantásticos y los seres inimaginables. Así que tomó un libro que se titulaba “La historia más sorprendente del mundo”. Lo hojeó pero no vio letra alguna, sólo impresa en la primera hoja un dibujo de una niña muy semejante a ella. Cerró el libro y se fue corriendo, salió de la biblioteca y en el patio de la escuela observó cómo en el cielo otra Sara gigantesca la observaba

Mar celestial



(A veces soy hombre,

A veces luciérnaga;

En ocasiones vuelo en las alturas

Y en ocasiones me hundo en las profundidades)


El camino al cielo produce vértigo

Y las luciérnagas no se atreven a alcanzarlo

¿Qué ansia tiene el hombre que supera a los insectos?

Deseoso de lanzarse, busca el sitio más alto.

La seducción del suicidio parece ser una fortuna en el humano;

Hace que este crezca y su corazón se inflame.

¡Ay, luciérnaga, préstame tus alas!

Dame como obsequio el brillo que en la noche haces.


Babel un día nos separó

Cielo, hombre y luciérnaga, cada quien por su lado

Caminando, volando y reluciendo,

Sin la noción que fuimos creados para estar Unidos.


¡Ay, luminosa!

Tú que tiemblas

Yo que muero

Qué tal si te doy mi arrebato

Y ambos nos volvemos eternos.

Podremos crear con nuestra Unión

Una escalera que nos lleve a la mar celestial,

Sólo basta que me tomes la mano,

Sólo basta que hagamos de la vida un poema.

Sólo eso y nada más


junio 23, 2011

Olvido


Procuro evadirte, Olvido, como se hace con lo seco, opuesto a la lluvia de mayo, o a la fresca brisa de la mañana. Escapo de las garras de la maldición de encontrarme frente a frente contigo, máximo enemigo de los humanos, y que tengas el deseo de llevarme para encerrarme en tus fauces ¿De allí podré salir? ¿Allí seguiré siendo Yo?

Escúpeme, pues, vomítame si es necesario, hazme de nuevo un arrojado a la existencia, que en ella me deleito.

Procuro evadirte, Olvido, teniendo presente tu malicia y a ti mismo. Algunos te llaman locura, siendo así ¿cómo no he de tenerte cerca, cómo no he de mantenerte al margen? Te llevo por lo tanto en mi camino, disfrutando las dulces gotas que, como bendiciones, me brindan las Nubes, llamados del Recuerdo que sigo vivo.

Vivo Yo, y Tú; ambos entre el acecho del Olvido, pero no temas

junio 17, 2011

Cosas de la vida


La noche era oscura y silenciosa, ideal para que la magia se hiciera presente.

En la calle “Allende” todos estaban bien dormidos, era muy tarde ya. La habitación del pequeño Paco, era al igual que él, pequeña, pero llena de comodidades. En su cama roncaba muy mono el niño mientras abrazaba la almohada que estaba algo húmeda, pues Paco babeaba en las noches. Sus sueños no los sabremos jamás. No importa sin embargo, lo que soñaba esa noche, pues fuera lo que sea, duró muy poco.

Todo comenzó por la ventana, por ella, algo extraño ingresó al cuarto de Paco, un tipo de luciérnaga, que voló sondeando todos los rincones de la habitación, cuando estuvo en frente del niño, empezó a crecer y crecer hasta formar la imagen de una persona, una mujer para ser exacto, por fin Paco se despertó. Asustado preguntó al ser que tenía en frente, quién era y qué quería. Ella sonrío y le reveló el secreto “soy tu hada madrina, y esta noche mágica te concederé un deseo”, el niño sin pensarlo dos veces y sin dudar de lo que le acontecía – había leído tantos cuentos que estaba seguro de la existencia de las hadas que cumplen deseos – gritó con todas sus fuerzas: ¡quiero ser un títere de madera!